lunes, 27 de noviembre de 2017

Proyecto de la línea 2 del metro: Proyectos totalmente equivocados:

Proyectos totalmente equivocados:

Percy C. Acuña Vigil



No es casualidad que su manejo sea un desastre. La infraestructura que requiere la ciudad:
Noticia publicada con la que estamos de acuerdo: El Comercio 15 de febrero del 2014




Hace tiempo que el proyecto de la línea 2 del metro desbordó todo límite de proporción y sensatez. Desde sus estimaciones iniciales el presupuesto del proyecto no hizo más que subir hasta duplicarse y alcanzar la elefantiásica cifra de US$6.500 millones en los que lo ha colocado Pro Inversión.

Un monto mayor, como lo ha recordado Pedro Pablo Kuczynski en una entrevista con este Diario, al presupuestado para la refacción del Canal de Panamá e igual a tres quintos de lo que costaría poner el servicio de agua potable a todo el Perú, en donde se estima que 10 millones de peruanos no tienen conexiones de agua potable.

De hecho, el 30% de los habitantes de la misma Lima que la línea 2 atravesará no son alcanzados por la cobertura de Sedapal. Lo que hará de la experiencia en este metro, más que un viaje de Ate al Callao o viceversa, un viaje a otra dimensión –digamos, a la de Suiza–, que sin embargo terminará prontamente cuando el usuario vuelva a subir a una realidad en donde un tercio de las personas que ve no tiene acceso directo al agua potable.




Así las cosas, el proyecto de la línea 2–por lo menos con el diseño de construcción con el que ha sido aprobado por el Gobierno– parece ya más un fetiche que un proyecto. Un privilegiar lo que más podría impresionar como “obra” de nuestras actuales autoridades por sobre lo que más podría beneficiar al país.

Resulta difícil entender de otra manera la situación. Ciertamente, con todo lo importante que la línea es, no es, ni de cerca, la forma en que US$6.500 millones podrían tener el mayor efecto sobre el PBI y la calidad de vida de los peruanos. Especialmente considerando que hay otras maneras de lograr lo que este metro se propone. Sin ir más lejos, como también lo mencionó Kuczynski, ya existe una infraestructura férrea –la del ferrocarril central– que hace el mismo recorrido que tendría la línea 2.

Por otra parte, aun siguiendo con la idea subterránea, la planteada no es, ni mucho menos, la única forma en que se ha podido diseñar la línea 2.




De hecho, si se insiste con el actual diseño, lo más probable es que todo el proyecto acabe empantanado en comisiones investigadoras, con lo que solo lograría que en unos años el tráfico de Lima sea mucho más –en lugar de menos– infernal.

Vale la pena precisar que cuando hablamos del “actual diseño” hablamos de un trazo que costará US$186 millones por kilómetro, lo que es casi el doble de lo que está costando la línea 6 del metro de Santiago (US$94 millones por km), más del doble de la línea 12 del metro de México (US$89 millones por km) y dos tercios más que la línea 2 del metro de Quito. Incluso las seis líneas del Metro de Ryad, en la megarrica Arabia Saudí, costaron solo US$124 millones por kilómetro. En general, con algunas pocas excepciones, el costo de la mayor parte de los metros del mundo no pasa de los US$100 millones por kilómetro.

¿Cuáles son las razones para justificar estos precios en Lima? Pues la principal parece ser que se ha decidido hacer el túnel de la línea a una profundidad mínima de 25 metros, en lugar de hacerlo por medio del sistema de “trinchera cubierta”, que hubiera supuesto una profundidad de solo 6 metros.

Aunque también hay otras. Un ejemplo es el número de trenes propuesto: 70 trenes, para 35 kilómetros, mientras la línea 1 considera como máximo 24 trenes para 34 kilómetros. Incluso en fin, el diseño legal de la concesión podría haber elevado el costo: el concepto de juntar en un solo contrato la construcción y la operación obliga a que los postores incorporen demasiados riesgos en el monto de su oferta. Debieron separarse los dos procesos como se hizo en la línea 1 cuyo costo a valor actual no superó los US$2.100 millones.




Desde luego, existe la posibilidad de que el culpable directo de toda esta situación no sea el gobierno, sino  el tercero que al que se contrató para que diseñe el proyecto. Sea como fuese, hay que enmendar cuanto antes ello y pedirles a los tres consorcios precalificados que, en un plazo corto, presenten diseños alternativos que optimicen los costos. Como está planteado, este es un tren que se descarrilará más temprano que tarde, sin que haya necesidad de recorrer sus vías para saberlo.

El otro asunto no menos trascendente es el aumento de sueldos a los Ministros.
Sólo los voceros del neo liberalismo a ultranza aquí es que están de acuerdo con esta medida demagógica y sin ningún fundamento. [1] ¿Qué hacen estos despistados proponiendo medidas populistas de corte neo liberal? La corte de los caviares despistados se ha quedado incluso sin piso, situación que contribuye a quitarles cada día mas seguidores.

Razón por la que esta visión neo liberal no es aceptable.

El modelo neoliberal aplicado a rajatabla no se ajusta a nuestra realidad concreta. Estos presupuestos teóricos propios de países desarrollados (de donde nace la teoría) no se cumplen para sociedades «neo subdesarrolladas». 

«Necesitamos una nueva teoría para ese Perú que no puede ser explicado siguiendo modelos teóricos creados en los países desarrollados e importados acríticamente al tercer mundo, para que pueda entenderse a sí mismo».

1. Nos hace vulnerables a un shock externo negativo: caída de términos de intercambio y salida de capitales.
2. Crea poco empleo formal (aprox. 30%) por ser intensivo en capital, lo que favorece la informalidad.
3. Privilegia la propiedad privada y dentro de ella a las grandes empresas nacionales o extranjeras.
4. Favorece la concentración económica y tiende al abuso de la posición de dominio del mercado.
5. Re primariza la economía en torno a la minería, la actividad extractiva más destructiva.
6. La competitividad también se basa en salarios bajos («cholo barato»).
7. Extranjeriza las principales actividades económicas.
8. Tiende a la depredación acelerada del medio ambiente.
9. Impulsa el consumismo en base a deuda y borrando las diferencias entre necesidades y deseos, tendencia que afecta principalmente a los más pobres.
10. El mercado sin Estado no es una alternativa viable. Por el contrario un mercado fuerte, existe con un Estado fuerte institucionalmente.




Noticias en que se oponen a esta medida sin sustento:

El exjefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas Jorge Montoya señaló que el aumento a los ministros de Estado es una ofensa a las Fuerzas Armadas porque, dijo, los militares también merecen aumento que el sector Economía les niega constantemente.

“Este aumento es una ofensa a las Fuerzas Armadas. Si considera el gobierno que es necesario aumentarle a los ministros porque necesitan ministros que tengan la capacidad suficiente para dirigir la política del gobierno, con mayor razón debería cumplir con las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional porque el gobierno tiene una deuda pendiente con nosotros”, subrayó a LA PRIMERA.
Sostuvo que el gobierno dio este aumento aprovechándose de la coyuntura del fallo de La Haya “y de la alegría del pueblo peruano por haber ampliado nuestro mar”.

Montoya aseguró que el aumento está “ofendiendo nuevamente a los integrantes de las Fuerzas Armadas, olvidando la gran responsabilidad que tienen los altos mandos y el personal de todos los grados que, en cumplimiento de la responsabilidad constitucional de garantizar nuestra soberanía e integridad territorial, todos los días realizan operaciones y ejercicios que ponen en riesgo sus vidas”.




Agregó que “el gobierno debe ser consciente que nuestras Fuerzas Armadas y la Policía Nacional están a la espera de un sueldo digno que gratifique su sacrificada labor y alta responsabilidad, la que asumen con orgullo por su patriotismo y deseos de servir a la patria”.

“Estamos cansados de escuchar y apreciar con qué irresponsabilidad se tratan los asuntos de la Nación. El Ministerio de Economía con el aval de los ministros del Interior y Defensa dio en el 2012 dos Decretos Legislativos sobre remuneraciones y pensiones que van contra la existencia misma de las Fuerzas Armadas y el Congreso los avaló. Hemos acudido a la vía judicial para hacer respetar nuestros derechos”, afirmó.
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El ex mandatario Alan García envió un documento donde manifiesta su total rechazo a esta medida estatal, a la que calificó de “escandalosa”.
Lima. No suelta a los ministros. El ex presidente Alan García criticó, una vez más, la polémica norma que incrementó en 100% el sueldo de los integrantes del Gabinete Ministerial.

“(…) No se trata de oponerse por oponerse, sino señalar que a los profesionales de las más altas calificaciones si se les puede pagar más que a los políticos escogidos a dedo”, señaló García.

En un documento publicado en su cuenta de Twitter, el exmandatario dijo que “resulta escandaloso” que un ministro gane 40 sueldos mínimos “lo que es la distancia más injusta en todo el continente”.

Por último, precisó que son estos temas los que obligan a una gran transformación política que acerque más el Estado al país.
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El Congresista Lescano mostró su oposición frontal contra el aumento de sueldos a los ministros de Estado. El legislador argumentó que el Decreto Supremo “es inconstitucional porque no se ha respetado el artículo 39 de la Constitución del Estado que establece la jerarquía de los funcionarios públicos, en la que en primer lugar está el presidente, después los congresistas y al final los ministros”. Consideró que hay una violación a la Constitución porque “se están asignando remuneraciones por encima de otros funcionarios de mayor rango”.

Lescano Ancieta también sostuvo que el cuestionado de Decreto Supremo contradice un artículo de la 
Ley del Servicio Civil. “En la Ley Servir se ha establecido que los servidores del sector estatal no tienen derecho a reclamar mejoras económicas, mientras ellos (los ministros) se han duplicado el sueldo”, cuestionó.

Aclaró que la Ley Servir no ordena ni contempla un incremento de remuneraciones. “Incluso hay una norma en la misma ley que establece que no se pueden nivelar, homologar ni incrementar los sueldos”, precisó el parlamentario.

Finalmente, el congresista anunció que ha presentado un proyecto de ley para dejar sin efecto el incremento de remuneraciones, pero lamentó que algunas bancadas parlamentarias no quieran apoyar su iniciativa. Mencionó por ejemplo que los miembros del PPC “son amigos de Luis Castilla, ministro de Economía, y salen a blindarlo”.
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El parlamentario andino Alberto Adrianzén Merino manifestó su desacuerdo con el aumento salarial  de los ministros a S/.30 000 mensuales, un incremento sin precedentes que profundiza la brecha salarial entre los mismos trabajadores estatales y que no contribuye con la reforma del Estado.

"Es inaceptable este aumento de salario de los ministros. Ahora el sueldo de un ministro es 40 veces el sueldo mínimo, lo que constituye la brecha salarial más grande de toda Sudamérica.

Estas decisiones del Ejecutivo no contribuyen a hacer realidad la reforma del Estado y menos aún la práctica de una política social inclusiva", indicó.

Además, afirmó, que el responsable político de este nuevo escándalo es el ministro de Economía y Finanzas, Miguel Castilla, quien se ha negado  sistemáticamente a mejorar los salarios de amplios sectores de la población, como los maestros, médicos, enfermeras o policías.

"Este aumento a los ministros es una burla para diversos sectores de trabajadores del Estado, como las enfermeras, médicos del MINSA o policías, que vienen exigiendo, con razón, mejoras salariales y a los que el gobierno, a través del MEF, siempre responde con negativas, o muy por debajo de las expectativas, y postergaciones, argumentando que no hay presupuesto.

Al parecer, para el ministro Luis Miguel Castilla, los únicos trabajadores que merecen mejores sueldos son sus pares y algunos altos funcionarios estatales", sostuvo el parlamentario andino.

Adrianzén recordó que Castilla es uno de los responsables que la remuneración mínima vital no aumente,  tal como lo prometió el presidente Ollanta Humala, y que sea una de las más bajas en la región.

"Todas las remuneraciones en el Estado deben ser vistas de manera integral y priorizando a los trabajadores  públicos que menos ganan".

En ese sentido, señaló que "es necesario que el Congreso rechace este aumento, se interese por la reforma del Estado y proponga una nueva escala salarial para el sector público", concluyó el parlamentario andino.

Punto de vista
Ambos proyectos estan unidos por un cordón umbilical.

 El primero es el laizes faire liberal o la indolencia frente a la expoliación de los bienes públicos, producto de la idea de que la empresa privada es la panacea que resuelve todo. 

El segundo es más de lo mismo, pero a una escala que linda con la burla descarada frente a los ciudadanos.

[1]
What´s Liberalism
http://plato.stanford.edu/entries/liberalism/
Berlin, Isaiah (1969). ‘Two Concepts of Liberty’ in his Four Essays on Liberty, Oxford: Oxford University Press
Amy Guttmann. 1985.  Communitarian Critics of Liberalism. Philosophy & Public Affairs. Vol. 14, No. 3 (Summer, 1985), pp. 308-322. Published by: Princeton University Press.
Benoist, Alain de. Critique of liberal ideology
http://www.alaindebenoist.com/pdf/critique_of_liberal_ideology.pdf
http://en.metapedia.org/wiki/Alain_de_Benoist
Bourdieu´s criticism of the Neo Liberal Philosophy odf Development, The Myth of Mondialization and the new Europe.
http://facta.junis.ni.ac.rs/pas/pas2005/pas2005-05.pdf
Enrique Ghersi. El mito del neoliberalismo
Pérez Soto, Carlos. 40 años del modelo neoliberal en Chile -
http://es.scribd.com/doc/167241321/40-anos-del-modelo-neoliberal-en-Chile-Carlos-Perez-Sicario-Infernal.
Darío I. Restrepo Botero. 2003.  La falacia neoliberal. Crítica y alternativas. Editorial: U. Nacional de Colombia.
Richard Peet. 2012. Geografía contra el neoliberalismo.( traducción de Núria Benach ) Barcelona : Icaria.

Publicado en urbanoperu.com
Urbanoperu.com  16.02.2014  19:11

Francisco Tudela habla sobre Trump




Francisco Tudela: "Donald Trump está produciendo una revolución en Estados Unidos"

“El mundo en el siglo XXI ha pasado a una etapa histórica diferente. Estados Unidos confirma la regla de lo que vemos en los procesos electorales europeos. Estamos entrando a una época de gran conflictividad ideológica”, advierte.

28/01/2017 00:12h
Vivimos tiempos de cambio. La caída de las izquierdas, el Brexit en Europa y la llegada al poder de Donald Trump son algunas de las señales a subrayar. El republicano apenas tiene unos días como presidente y ya ha acelerado la implementación de sus propuestas. ¿Es un capricho de Trump o una acción sintomática de reformas estructurales en la política mundial? El internacionalista y ex canciller Francisco Tudela nos ayuda a ensayar respuestas.

En 2016, usted dijo que "las propuestas de Trump iban a ser moderadas por la realidad". Pero parece que sí cumplirá lo que prometió.Trump ha decidido fabricar la realidad. En los pocos días que lleva en la Casa Blanca ha producido una revolución en los Estados Unidos, una revolución energética, en el campo de la seguridad. Trump está abriendo varios capítulos al mismo tiempo y en un plazo muy corto, lo que tiene un solo nombre: revolución.

¿Para bien o mal?El mundo en el siglo XXI ha pasado a una etapa histórica diferente, en la cual la vida política se vuelve confrontacional, las posiciones irreconciliables. EE.UU. confirma la regla de lo que vemos en los procesos electorales europeos. Estamos entrando a una época de gran conflictividad ideológica. Estamos viendo lo que probablemente es la revolución ideológica más profunda de los EE.UU. desde la época de Franklin D. Roosevelt.

Pero parte de esa "revolución" es construir un muro en la frontera con México, lo que es, al menos, polémico. El muro es un ángulo de ataque para los adversarios de Trump. Las administraciones anteriores han construido alrededor de 430 km de muro, que es algo así como de Lima a Trujillo. Lo que Trump propone es algo que se viene haciendo desde 1990. La guerra política es así: mucha hipocresía y falsa indignación.

Y parece que el gobierno mexicano no sabe qué hacer. Enrique Peña Nieto está respondiendo a tremendas presiones internas. El conflicto con Trump le abre el camino a Andrés Manuel López Obrador para las próximas elecciones mexicanas. Y claro, este último es un Maduro, un Chávez, entonces México podría ser una Venezuela gigante si es que no hay una política de Estado uniforme y constante respecto a la agenda con EE.UU.

En su experiencia como canciller, ¿considera que está bien el plan migratorio de Trump?El ex presidente Barack Obama expulsó a millones de ilegales durante sus ocho años de mandato. Lo que sucede con países como EE.UU. es que las políticas pueden ser agudizadas, pero son políticas de Estado, que a veces se siguen con vigor y a veces con relajo, como es el caso del muro y la expulsión de los ilegales. Trump solo va a actuar con más rapidez en esos terrenos.

También tenemos a un Trump proteccionista.También es muy vistoso para la guerra política, pero no es exacto, porque él no propone colocar aranceles irrestrictos a las importaciones. EE.UU. importa el 40% de todo lo producido en el mundo. La verdadera guerra es la ideológica por la transformación social desde el punto de vista del progresivismo: transformación social hacia cierto tipo de socialismo; y desde el punto de vista de Trump y sus partidarios, transformación social que debe descartar el modelo progresivista y ser un modelo más de corte tradicional. La corrección política ha entrado en guerra con Trump y viceversa. El Brexit es un rechazo a lo políticamente correcto. Entonces, Trump no está solo, está con Viktor Orbán en Hungría y Theresa May en Inglaterra. El mundo ha entrado a una revolución. Hay una rebelión de los electores contra los modelos políticos imperantes.

Casi el curso natural de la historia, ¿no?Lo que Giambattista Vico hablaba del 'corsi e ricorsi': el péndulo que va en una dirección hasta que la ley de la gravedad lo tira en la dirección contraria.

Trump ha mostrado acercamiento a Putin. ¿Cómo se va a reordenar la geopolítica mundial?Tengo la impresión de que el acercamiento de Trump a Rusia tiene que ver con la expansión de China y la amenaza a Japón y Corea del Sur. El 70% de la flota americana se encuentra hoy en el Pacífico Norte.

¿Todos esos movimientos cómo afectan a Latinoamérica, donde la izquierda está perdiendo poder?Usted lo dice, es el mismo fenómeno que se da en EE.UU. y Europa. En el caso de Cuba, si no deja viajar a sus ciudadanos y no aplica la carta democrática de la OEA y hace elecciones libres, Trump dará marcha atrás. Y en Venezuela falta la acción de los EE.UU. Si Trump decidiera colocar ese ingrediente, el chavismo se acaba.

¿Y en Perú cómo afectará?Puede afectarlo positivamente en el sentido del aumento en el precio de las materias primas, por lo tanto, de mayor valor en sus exportaciones. Políticamente, hay que ser conscientes de las asimetrías, que nos obligan a cierta adaptabilidad.

¿Los peruanos que viven en EE.UU. están en riesgo?Los legales no. Los ilegales sí. Los consulados tienen que preocuparse del registro de estos compatriotas, para que en caso de que sean detenidos tengan la garantía del respeto de sus derechos y sean repatriados de una manera correcta.

Historia de los hechos...que determinan el rumbo del Perú: Francisco Tudela



Francisco Tudela: “Debemos aprender a vivir juntos de nuevo”

Ex canciller acepta excesos del fujimorato y afirma que con mejores estadistas se hubiera evitado
disolver el Congreso en 1992. 



Francisco Tudela: “Debemos aprender a vivir juntos de nuevo”

Constitucion de 1979


Constitucion 1979

El ex canciller Francisco Tudela considera absurdo que un gobernante ofrezca disculpas. "Los países que progresan son los que saben digerir tragedias y reconstruir la concordia nacional", alerta sin titubeos.

También asegura que los peruanos debemos enfrentar nuestros problemas con coraje y mucha franqueza, dejando el "maniqueísmo de lado". De lo contrario, afirma, seguiremos un proceso similar a la Argentina de Alfonsín. "Sería el deterioro de la democracia dentro de la democracia".

¿Cuál sería tu balance de los últimos 24 años?
Creo que es positivo. Hace 14 años estábamos en el fondo del pozo. Estábamos regidos por una Constitución hecha bajo el mandato de un decreto ley del gobierno militar por una asamblea constituyente sin poderes legislativos y que señalaba que el Estado tenía derecho de disponer de la economía, instalar monopolios, etc. Y esto había llevado al Perú a la quiebra. Esa Constitución fue la coronación de un proceso fallido que comenzó en los años 60.

¿Cómo definirías los cambios que se realizaron en estos años?Estos últimos 25 años han sido de mucha crisis, pero de transición a un sistema que funciona porque está basado básicamente en mayor libertad para las personas. Se ha retrotraído el rol empresarial del Estado. Sin embargo, creo que en los últimos años se ha visto una marcada tendencia de regreso a estructuras burocráticas que corresponden a la década del 80 y que se pensaban suprimidas.

Si bien la situación económica es completamente diferente, sí ha vuelto a crecer la maraña burocrática. Dicen que cuando uno tala la selva el segundo crecimiento es mucho más tupido que el primero. Y me da la impresión de que eso es lo que ha pasado.

¿A que responde ese retorno a la sobrerregulación?
Lo que pasa es que la regulación es, en el fondo, un sistema de peajes. A menos regulación, menos sobrecostos. A más regulación, mas sobrecostos. Hay ganadores muy claros, tanto en el sector empresarial como en el sector estatal. A medida que crece la maraña burocrática también se instala la corrupción, y la corrupción es devastadora. Es como si de acá al kilómetro 60 de la Panamericana Sur en vez de tener tres peajes, tuviéramos 200. Entonces cada 100 metros tienes que parar a pagar un peaje. Es infernal.

¿Qué problemas enfrentamos ante ese retroceso?
Creo que lo más grave es que hay una incomprensión respecto a las razones que produjeron la tragedia peruana de los 80 y el duro proceso de transición de los 90. Es como si se hubiese olvidado lo que era el estado de los 80. La quiebra institucional, la quiebra de la regionalización de 1989, el 44% del territorio nacional en emergencia, 7,614% de inflación acumulada, el Banco Central de Reserva no tenía reservas.

Todo eso se ha olvidado y funciona hoy una política que hace de cuenta que puede seguir sobrecargando el aparato productivo del país sin comprender que eso fue lo que desde el inicio de la década de los 60 fue acentuándose hasta generar la revolución peruana y, finalmente, producir el colapso de le economía. No hay conciencia ni memoria histórica respecto a la economía.

¿Crees que las reformas de los 90 hubieran ocurrido, como creen algunos, con cualquier presidente porque ya había un movimiento regional en dicha línea?
No. Es una explicación que supone que los movimientos sociales son independientes de las voluntades de las persona y que van a ocurrir de todas maneras. Encubre una creencia determinista en el poder de los ciclos y no en la voluntad de los individuos.

La verdad es que el Perú entró al estado socialista tardíamente, cuando este ya había fracasado en el resto del mundo y quiso persistir cuando el muro de Berlín se venía abajo en 1989. Todo intento de reforma el Estado, de los varios que se hicieron en 1991, año en que se derrumbó la Unión Soviética, fueron eficazmente resistidos en el Parlamento, especialmente los que se referían a los monopolios, a la estructura económica del país. De manera que, como dice el dicho, se necesitan dos para bailar, y entonces la tragedia del 5 de abril de 1992 no es unilateral. Los responsables son los dos lados que participan en esa tragedia y que conducen al Perú a través de sus mutuas resistencias a una situación sin solución de continuidad.

¿Cuán grande era nuestra resistencia al cambio?
El Perú tenía una enorme resistencia al cambio, se había acostumbrado a una estructura estatista. Yo podría decir que esto es condenable o no lo es, pero la realidad es que todas las fuerzas políticas colaboraron activamente para llegar al 5 de abril de 1992. Yo, como simple particular (era en esa época un profesor universitario), me di cuenta de esta colisión irresponsable a la que iban las fuerzas políticas.

Unos porque habían perdido las elecciones, otros porque les hicieron creer que era la única vía de salida, pero no podemos decir que lo que ocurrió pudo haber ocurrido de otra manera. Porque entonces estamos haciendo historia no factual, una ucronía. Las cosas ocurrieron de esa manera y si fue así fue porque había una necesidad intrínseca en los acontecimientos para que ocurra de esa manera. Es la tesis de Leibniz: uno vive en el mejor de los mundos posibles porque en la estructura causal del mundo no hay otras posibilidades que las que se han dado. Eso es lo que pasó en los 90.

Hace unos días el historiador Pablo Macera dijo en una entrevista que lo que ocurrió con Velasco y Fujimori era necesario. ¿Estás de acuerdo con eso?
Decir "necesarios" es nuevamente volver a la tesis del determinismo histórico. Lo que sí creo es que hay una relación estrecha entre la revolución de Velasco y el gobierno de Fujimori en los 90.

Lo que la izquierda peruana construyó en la revolución de las Fuerzas Armadas ente 1968 y 1980 es lo que la década de Fujimori desmanteló para que el país pudiese reintegrarse a la comunidad internacional y reestructurar su economía en las condiciones que en ese momento se estaban dando en el mundo.

Digamos que un proceso es la negación del otro. Ahora, que ese debió haber sido tanto Velasco como Fujimori el camino indispensable para llegar a lo que somos hoy, no lo creo. Creo que con mayor responsabilidad y mejores estadistas, hubiésemos podido tener una continuidad democrática que hubiese sido capaz de hacer grandes reformas que nos hubiesen evitado tanto el golpe militar del 68 como la disolución del Congreso en el 92.



Hay quienes señalan que el autogolpe del 92 fue innecesario porque entre el año 90 y el 92 se sacaron adelante muchas reformas… no había, en ese sentido, necesidad de realizar un golpe para hacer reformas…Siendo canciller en el año 96 hice una visita oficial a Paraguay. Me entrevistó la televisión paraguaya y me preguntaron si yo recomendaba la fórmula Fujimori (disolución del congreso, quiebra y la refundación de la institucionalidad), yo les dije que no. Que nunca la quiebra de un sistema es algo recomendable, bajo ninguna circunstancia.

La quiebra del sistema ocurre por la ceguera de las fuerzas políticas que están involucradas en ese momento histórico. Por una imposibilidad de flexibilizar sus posiciones, por una incomprensión de los nuevos contextos económicos del mundo. Cuando las fuerzas se radicalizan o hay razones para la polarización entonces los procesos llegan a un bloqueo.

Tu opinión entonces es que el 5 de abril sucede porque no había otra opción en medio de esa colisión de fuerzas políticas, aunque hubiese sido mejor que no ocurriera…
Si hubiese existido una clase política que supiese llegar a compromisos, que hubiese comprendido la necesidad de abandonar el modelo fabricado por la revolución de Velasco, que correspondía además al pensamiento de década del 40 o del 30, que era absolutamente obsoleto cuando el muro de Berlín había caído y la Unión Soviética se había disuelto. Era absurdo seguir pensando en esos términos.



Para muchos nuestra precariedad institucional es consecuencia del golpe y la cooptación de las instituciones que llevó a cabo el fujimorismo…Yo creo que es más antiguo. Que la crisis institucional comienza con el golpe del 3 de octubre de 1968 porque se remplaza la constitución con un estatuto revolucionario. Se prescinde de toda la estructura normativa.

Durante 12 años vivimos no solo sin constitución sino a punta de decretos leyes, sin ningún sustento de legitimidad. Lo que no quiere verse es la devastación del tejido social, la destrucción de la economía y el colapso institucional que la revolución militar produjo en el Perú. Es más, la revolución militar dio un decreto ley que convocaba una asamblea constituyente que, de acuerdo al decreto ley, tenia que incorporar ese modelo que ya había quebrado económicamente.

Esa quiebra de la sociedad peruana, no del estado solo, sino de la sociedad, de la economía. La generación de una miseria tremenda que empieza a aparecer a finales de los 70. Es lo que finalmente genera la reacción contraria en los 90. De tal manera que la crisis institucional es muy antigua.

Hablas de una reacción contraria… 
Todo cambio constitucional en la historia del Perú es producto de una crisis terminal de la democracia, desde el siglo XIX. Y, entonces, toda constitución es una refundación en una nueva legitimidad. Por eso cuando se habla del estado de anomia en el cual vivimos ahora es porque, en el fondo, la institucionalidad fue destruida desde la década de los 60. Hay países que han pasado la misma destrucción, como es el caso de Bolivia. Jamás se han repuesto. Incluso están peor que nosotros.

Situamos el inicio de nuestra crisis institucional en 1968, entonces…El proceso peruano de destrucción institucional comienza probablemente con el golpe de Pérez Jiménez en 1962. Ese golpe, que es dado para cerrar el camino a Haya de la Torre, es lo que genera los efectos posteriores que llevan al golpe del 68 y a la destrucción de toda la institucionalidad existente en el Perú. Hay una tesis según la cual la revolución de Velasco liberó a las masas populares de estructuras opresivas, que, por lo tanto, era necesaria para tener el sistema que tenemos hoy.

Eso es absolutamente inexacto, o por lo menos muy aventurado, porque es la tesis de la ventana rota, falacia que Henry Hazlitt refuta. No había necesidad de destruir y descapitalizar al país hasta el grado extremo de ser inelegible para los créditos del FMI, para cambiar las estructuras que el país tenía. El 52% de la economía del Perú quedó en manos del gobierno militar. Además de la reforma agraria, se expropió toda la banca, la prensa, la industria, los supermercados.

¿Y a tu modo de ver, esos años son el caldo de cultivo para lo que ocurre en los 90?
No se puede comprender el proceso de los 90 sin comprender el proceso de los 60 y de los 70. Uno es consecuencia directa del otro y ahí la gran fractura peruana, ahí los grandes odios que existen todavía, porque se formó una clase media bajo la sombra del Estado con la reforma de los años 60 y 70, gente que vivía de los sueldos estatales.

Además, la Constitución del 79 representaba la cristalización de luchas políticas que venían de los años 30. Esa estructura se derrumba sola en los 80 y luego es puesta de lado legalmente en los 90, lo que naturalmente tenía que generar una ola de resentimiento y de odio, pues muchísima gente perdió sus empleos o concesiones del Estado.

Pero ¿y la corrupción que se vio al final del gobierno?
Nunca antes se vio algo parecido…La corrupción es una vieja historia peruana. Hay la corrupción de los 80, de los 90, la corrupción del gobierno militar. La corrupción es un problema histórico, y francamente hacer un concurso de quién se lleva el premio en corrupción es lo más deprimente del mundo. Ahora, efectivamente, el soborno de ciertos dueños de medios de comunicación, el uso de presupuesto militar para la política y todo lo que hemos visto en los videos y transcripciones, todo eso era absolutamente innecesario.

Las reformas ya estaban hechas. Pero también se había producido una radicalización en el Perú, y entonces había el temor de la destrucción o por lo menos el desmantelamiento de las reformas que se habían hecho. Pero eso no justifica para nada el militarismo encubierto de los 90. No justifica para nada las intervenciones telefónicas, el haber creado un clima de desconfianza entre los ciudadanos, la corrupción. Eso jamás debió haber ocurrido.

Para algunos fujimoristas el tercer mandato era necesario para no retrotraer lo avanzado, para otros fue una excusa para evitar que otro gobierno destapara la corrupción existente…
Esa es una hipótesis, sí. Yo creo que más que una necesidad, la tercera reelección era la fase final de un gobierno transicional. Cuando el presidente me plantea la reelección, le digo a Fujimori con absoluta franqueza: lo van a derrocar, esto no es posible. Pero luego veo la estructura de la oposición, y entonces cuando me ofrecen la vicepresidencia lo que veo es que todo lo avanzado en la década corre peligro de destruirse.

Por el otro lado, veo la necesidad de hacer un esfuerzo interior y tal vez ahí yo no supe evaluar las verdaderas posibilidades que había de reconducir el proceso hacia un buen final, de cambiar, por ejemplo, la preeminencia de Montesinos. Antes de aceptar consulté con amigos; por ejemplo, con el ex primer ministro del Japón, Ryutaro Hashimoto. Nos reunimos en Nueva York y me dijo: "Vale la pena tratar. Y si fracasa, usted siempre puede renunciar". Que fue al final lo que hice. Naturalmente, los textos que se distribuyen en las universidades muestran mi renuncia como posterior a la huida de Fujimori y a la renuncia por fax, pero la verdad es que fue mucho antes, cuando se agotaron las posibilidades de alejar a Montesinos del gobierno.

Cuando Montesinos decidió regresar al Perú de Panamá, presenté esa mañana mi renuncia para que no haya continuidad posible si es que ocurría cualquier cosa. A las 8 de la mañana de ese día renuncié.

¿Cómo calificas ahora el gobierno fujimorista?
Fue un gobierno legítimamente electo el año 90, vulneró su legitimidad de manera muy profunda con el golpe del 5 de abril de 1992. El 5 de mayo de ese año la OEA le pidió formalmente que realizara elecciones ortodoxas (estuve presente en esa reunión como periodista del canal 4) y las realiza con el Congreso Constituyente Democrático. Esas elecciones, que le pide la OEA a Fujimori y que él cumple, son elecciones que nadie ha discutido. Y luego las de 1995 las gana con el 64 % del voto, con observadores de la Unión Europea y la OEA, también son indiscutibles.

Lo que ocurre es que gana una mayoría absoluta en ese mandato del 95 y entonces él utiliza los poderes que la Constitución le da, todos los recovecos de la legalidad, para hacer pasar su legislación a través del Congreso. Entonces, es un gobierno legítimamente electo, pero que no negocia con la oposición porque siente que no tiene que hacerlo. Por lo tanto sí tiene un cariz autoritario, pero no dictatorial. Es solo en los últimos dos años en que el sistema de la cúpula militar emerge en todo su horror.

Entre 1998 y el 2000…Son años fatales en los cuales aparece el monstruo y también aparece a la luz del día la relación de colaboración entre el jefe del estado y un hombre sin cargo público que es el asesor de inteligencia. En la campaña electoral del 2000, en el programa de Jaime de Althaus, pedí públicamente que ese señor asuma el Ministerio del Interior para que tenga una responsabilidad política, cosa que causó mi enemistad definitiva con un gobierno que aún no había sido electo.

Para el día de la juramentación de la vicepresidencia yo ya no tenía relación con el gobierno de Fujimori. Por eso es que yo no asumí las juntas preparatorias para la instalación del Congreso. Yo renuncié al partido de gobierno y también me fui del país. La situación era absolutamente imposible. No se puede justificar ese aspecto ilegítimo que no tiene ningún fundamento legal en la última parte del gobierno de Fujimori. No hay justificación por donde se mire.

Hay quien señala que la forma en que la manipulación de Fujimori para re-reelegirse en los 90 ha sido la escuela para que Evo Morales, Correa o Maduro busquen la reelección indefinida…No, no, porque el gran reeleccionista de América Latina es Fidel Castro, con elecciones ficticias que ganaba con el 97% de los votos. Otro era Daniel Ortega en Nicaragua. O sea, decir que Fujimori es el ejemplo determinante del cual se han copiado todos resulta absurdo.

Fujimori tiene un primer mandato bajo la Constitución del 1979; tiene un segundo mandato con la Constitución de 1993, la cual le abría la posibilidad constitucional de un tercer mandato. Entonces era un segundo mandato al cual aspiraba bajo la Constitución de 1993, pero políticamente no era viable. Hay que saber distinguir entre lo político y lo jurídico. No era ilegal, pero era inviable políticamente, porque la opinión pública del país no quería eso. Y era así porque los peores aspectos de la injerencia de una cúpula militar, que no había sido elegida por nadie, habían sido a la luz pública. Por lo tanto, el proyecto había llegado a su fin y eso había que aceptarlo.

¿Le ves futuro político al fujimorismo?
Nunca se puede saber. No hay que subestimar a nadie, el futuro es absolutamente incierto. Quién iba a pensar en el año 2000 o incluso después de la sublevación de Locumba que Ollanta Humala hubiera podido ser elegido presidente. Nunca hay que decir de esta agua no beberé.



¿Crees que deben hacer un mea culpa?
Yo creo que la política y la religión son dos cosas diferentes. El drama del siglo XX es que las ideologías políticas, la lucha de las democracias, el comunismo de la Unión Soviética, los fascismos, todos asumieron ropajes de religión verdadera, por lo tanto de moralidad absoluta.

Yo me inclino a creer que la política no es un ejercicio religioso, se cometen errores, se pasa a través de crisis, pero no hay un pecado irremediable para la eternidad. Salvo, claro, que se hayan cometido crímenes espantosos, como Stalin o Hitler, que asesinaron a millones de personas; son casos extremos. Sino, entonces, deberíamos pedirles mea culpa también a los belaundistas y a los apristas de la década del 80 por haber sido cómplices en la destrucción del Perú. Y lo mismo a todos los generales, civiles, intelectuales y periodistas en los medios confiscados durante las década del 60 y el 70.

Todos tendrían que hacer un mea culpa. Incluso habría que ir a los cementerios a poner unas coronas de mea culpa en todos los gobiernos hasta llegar a 1821. Podríamos ir más atrás, pedir mea culpa a Pizarro, a Pachacutec y que Manco Cápac se disculpe con los Chancas. Es absurdo. La historia tiene tragedias. Los países que progresan son los que saben digerir esas tragedias y reconstituir la concordia nacional.

¿Por qué crees que persiste ese maniqueísmo?
Obedece a dos razones. Hay una psicología peruana que es muy peculiar, en la cual todos los odios del pasado siguen vivos. En el Perú de hoy los incas odian a los españoles, los patriotas odian a los españoles, los pierolistas detestan a los civilistas, los apristas a los sanchezcerristas, y así hasta llegar a los fujimoristas y su oposición. Todos estos odios viven a través de esta estructura clánica de la sociedad peruana, a través de las tradiciones familiares y es una cosa espantosa. Toda la suma de odios del pasado siguen vivos. El segundo factor es utilitario.

Es fantástico hacer política en la radicalidad del talión. Porque entonces el enemigo es un enemigo absoluto con el cual no hay que tener ninguna consideración porque ya no es un ser humano. Es el mal absoluto desde el punto de vista religioso. Por eso decía que la política no es religión, es la compresión de los fenómenos sociales. Muchos fenómenos sociales ocurren así no queramos que ocurran. Son un encadenamiento fatal de circunstancias; lo deseable es que no hubieran ocurrido, pero ocurrieron, y somos 30 millones de personas y de alguna manera tenemos que aprender a vivir juntos de nuevo.

En el 2016, si es que tenemos elecciones democráticas, sería la primera vez que encadenamos cuatro elecciones democráticas seguidas…Es un fenómeno similar al de la mal llamada república aristocrática. Ahí se garantizó una continuidad democrática de 1895 a 1919 con una ruptura con Billinghurst porque quería cerrar el Congreso, cosa que se impidió (aunque finalmente lo cerró Leguía pese a que ganó las elecciones).

El único proceso de continuidad democrática anterior en la Historia es la denigrada república aristocrática, que fue un proceso que sacó al Perú de la guerra civil y llevó a una coalición de enemigos radicales, que fueron los pierolistas y los civilistas, a darse la mano y hacer conjuntamente un gobierno de concordia nacional para instaurar una institucionalidad democrática. Reconstruyeron un país devastado por la Guerra del Pacífico y por la guerra civil. Lograron crear un país con institucionalidad, con poder económico y con democracia. La democracia de la época. Hoy los académicos pueden decir que no era suficientemente democrático, pero párese usted en 1895 y dígame si en ese momento no era suficientemente democrático.

De tal manera que el proceso que vivimos ahora es un proceso similar. Lo que falta es el entendimiento. Porque resulta muy fácil hacer política con el odio y ganar elecciones con el odio, pero llega un momento en que este sistema de hacer política destruye la institucionalidad porque se traduce en persecución judicial.

Hoy en el Perú se puede decir que la criminalización y judicialización de los enemigos políticos es la continuación de la política por otros medios. Entonces el proceso democrático peruano corre el enorme riesgo de hundirse en unos antagonismos irremediables por no ponerle límites a la conflictividad política y por no enfrentar los problemas reales del país.

Los cuales a tu entender, ¿cuáles son? El reingreso del Estado con brillos a la tradición regulatoria, lo que va de la mano con la corrupción. No estoy diciendo que el Estado o el jefe del Estado sean corruptos, pero la estructura regulatoria promueve la corrupción. El otro problema es lo que tenemos que llamar, con franqueza, la rebelión de las regiones, que va de la mano con el fenómeno del narcotráfico.

El Perú produce el 61% de la cocaína refinada que hay en el mundo, con un valor de US$56 mil millones anuales. No sé cuánto se quedará, pero el hecho es que lo que se queda es mucho dinero y está directamente conectado al drama de las regiones. Y los partidos políticos son partidos que han perdido sus bases sociales y, por ello, hay una crisis entre la política formal y el país real.

¿No eres muy optimista respecto a este proceso democrático?
Soy optimista. Creo que, dado el contexto mundial, dadas las lecciones aprendidas de los dos lados en los combates de la Guerra Fría, hay una convicción de que la fórmula democrática, los compromisos políticos, el escuchar al otro y aceptar las propuestas del otro son la única vía posible. Lo que yo temo es que hay sectores en el Perú que parecen no haber entendido que la Guerra Fría quedó atrás en 1991.

Ahí radica, a tu entender, la incapacidad de la clase política de ponerse de acuerdo para mejorar nuestras instituciones.
Claro, pero la clase política solo puede ponerse de acuerdo entre ella misma si es que recibe la presión de sus bases sociales. Y resulta que no tienen bases sociales. Porque el hecho es que incluso los partidos establecidos que se reclaman de una gran prosapia histórica cuando van a elecciones regionales se meten dentro de los movimientos regionales o muchos de los jefes políticos de estos partidos van como independientes y no bajo las banderas de sus propios partidos, incluso en las elecciones a la Presidencia de la República.

Eso refleja un divorcio entre una clase política forjada en los años 60 y 70 y la nueva realidad sociológica del Perú. Ya no existe el sólido norte, las clases medias que tenían una estructura distinta en la década del 60 o del 50. Existe un país nuevo, donde el 84% de la población está viviendo en alrededor de 18 ciudades, un país eminentemente urbano, con polos de desarrollo formados por personas cuyos padres o abuelos eran campesinos.



Este es un drama circular: si no hay partidos políticos no hay cómo mejorar nuestra calidad instituciones y sin mejores instituciones vamos a seguir con estos partidos…Lo que hay en este momento es un deseo por parte de los partidos de dar legislación sobre los partidos, por ejemplo, prohibiendo el transfuguismo. El problema nunca fue ese. Cambiar de partido político es la cosa más normal del mundo.

Churchill cruzó el piso de la Cámara de los Comunes y se pasó de los Liberales a los Conservadores como un espectáculo a la vista de las dos bancadas. Lo que en el Perú se llama tránsfugas fueron congresistas sobornados para quedarse en sus bancadas y votar iniciativas respaldadas por la cúpula corrupta. Luego, eliminar el voto preferencial es quitar la última opción al ciudadano de tener un voto personal. Lo que tiene que ser liberalizado es el sistema electoral.

¿Por dónde crees que puedan venir las soluciones?
Lo que creo es que el proceso peruano debe enfrentar esos problemas con mucho coraje y mucha franqueza ahora, por los políticos que ahora están en el poder y por los periodistas que hoy están en los medios de comunicación, dejando el maniqueísmo de lado; si no se hace eso, vamos a seguir un proceso similar al que ha seguido la Argentina desde Alfonsín hasta la fecha. Es decir, el deterioro de la democracia dentro de la democracia.

¿Para eso es bueno cualquier momento y cualquier líder?
Lo puede hacer el gobierno actual, lo puede hacer el próximo gobierno. Lo que tienen que comprender es que la tesis del piloto automático es falsa. Hay que tener conciencia del porqué de las instituciones políticas y del porqué de las instituciones económicas y acordarse por qué fueron adoptadas en medio de la peor crisis que el Perú ha tenido desde la Guerra del Pacífico.

Si nos olvidamos y perdemos eso de vista, entonces vamos a degenerar y lo que va a pasar con nuestra democracia no es que van a haber golpes de estado ni grandes tragedias, lo que va a pasar es que nos vamos a ir hundiendo y empantanando en un lodazal, y eso no podemos permitirlo después de lo que ha sufrido el Perú. Eso es simple y llanamente un crimen, más que una irresponsabilidad, un crimen. Y un error político monstruoso.

Odio a Fujimori por cambiar la constitución y tener éxito (.Francisco Tudela 20.02. 16)




Francisco Tudela


Francisco Tudela respondió categóricamente, “Las razones son profundas, en materia de DDHH se producen violaciones graves de DDHH durante el gobierno de Fujimori, pero el numero comparado con la masa de miles de decenas de asesinados de los dos bandos, civiles, miembros del gobierno, FFAA, terroristas, etc., periodo 80-90, es lo que domina la escena, esa sangría que ha sufrido el país es tremenda, la razón profunda del antifujimorismo es el odio por haber desmantelado el estado de Velasco, que había sido la niña de los ojos de la izquierda peruana, por la cual había luchado desde 1930 a las que se habían unido otras partidos políticos con formas más moderadas o más radicales de lo mismo, o sea APRA, DC, AP, todos preconizaban lo que hizo Velasco, si tienen una crítica a Velasco este lo hizo en una dictadura militar y no en democracia, toda la izquierda marxista y la mitad de AP que se separó del partido, se fueron a colaborar con los militares durante doce años, fueron colaboradores y sirvientes, quisieron formar una partido único llamado el SINAMOS.

Tres palabras los hace renacer Disolver, disolver, disolver; pero, esas tres palabras como en la tragedia griega debido a la carencia de estadistas, conduce esta tragedia a un final inexorable que es el golpe del 5 de abril, porque si la oposición hubiese sido suficientemente responsable de tener un mínimo de colaboración con el gobierno y no ese antagonismo radical, nunca hubiera habido golpe de del 5 de abril, tú has escuchado con cuidado las razones por ser antifujimoristas, has escuchado con cuidado, todos dicen que son anti fujimoristas porque Fujimori implantó el modelo neoliberal, o sea que, en el fondo la matriz del antifujimorismo, el cuerpo duro del antifujimorismo, es el odio a la destrucción del Estado socialista de la dictadura militar peruana, que fue respetado por el gobierno de AP del 80 al 85 y del APRA del 85 al 90, esa es la razón de fondo por la cual se odia a Fujimori, y por la cual hay un antifujimorismo en un sector de la política peruana que es tan fuerte.

La parte epidérmica son las violaciones de la democracia y los DDHH, no cabe duda que hubo esto, pero la violación de la democracia de Velasco no habla nada nadie, cuando se inauguró la CVR en la casa de José de la Riva Agüero en Chorrillos la foto que presidía el hall de entrada era de Juan Velasco Alvarado, un golpista, un dictador, con el cual mucha gente que integró la comisión de la verdad fueron colaboradores y uno de ellos copresidente de la república y miembro de la Junta de Gobierno, el general Arias Grazziani; de tal manera estamos viendo las cosas como son, lo que ocurre es que los DDHH y democracia es el arma de propaganda política más eficaz, para atacar al fujimorismo, pero la razón profunda del odio, es que Fujimori destruyó la obra de una vida entera de por lo menos dos generaciones de comunistas y socialistas peruanos y creó el Estado de economía libre, que es el estado en cual vivimos ahora, es la verdadera razón por la cual se odia a Alberto Fujimori”.

Ustedes amables lectores sacarán sus propias conclusiones.

PUCP - El liberalismo en el Perú (Enrique Ghersi)

Enrique Ghersi: “La derecha en el Perú no tiene principios, solo intereses”

Neo liberalismo: Enrique Ghersi

Domingo 10 de mayo del 2015 | 07:28
Enrique Ghersi: “La derecha en el Perú no tiene principios, solo intereses” 





El ex diputado es claro: si la derecha no levanta la bandera de la difusión de la propiedad, se quedará sin agenda y se convertirá en simple protectora de empresarios.

La izquierda es una especie de idolatría al estado, asegura Enrique Ghersi. (Mario Zapata/Perú21)

El abogado Enrique Ghersi afirma que estaría encantado si lo gobernara una izquierda como la del Partido Laborista neozelandés: democrática, eficiente. “Esa izquierda es impecable”, apunta. En el Perú, sin embargo, la situación es distinta.

Ante la salida de un nuevo frente de izquierda, vuelven las etiquetas de izquierda y derecha. ¿Qué entiendes tú por izquierda?

En tiempos modernos, la izquierda es una especie de idolatría al estado. Es curioso que toda esta gente se haya reunido en un solo frente porque facilita el trabajo de sus adversarios. De manera más política y simple puedes polarizar y hacer responsable a toda la izquierda, por ejemplo, por los desastres de la municipalidad de Lima. Yo hasta ahora no entiendo por qué han hecho eso. Mi única explicación es que sea una necesidad financiera o de alguna lealtad internacional que los haya llevado, por ejemplo Venezuela o Cuba, a la necesidad de agruparse en la forma que lo han hecho. Creo que tienen una mala lectura de la situación política. Me da la impresión que piensan que “la derecha está saturada” y que si organizan un frente autodenominado de izquierda, les va a hacer electoralmente más sencillo. Es una lectura bastante ingenua de la política peruana. En primer lugar porque es muy difícil calificar al fujimorismo de derecha y aún más difícil a Alan García de derecha. La respuesta de García al frente de izquierda ha sido la entrevista que dio la semana pasada a La República en la que declaró que él no cree en el mercado y es un hombre de izquierda. Mucho mejor hombre de izquierda –retóricamente- va a resultar Alan García que todo ese frente.

Alan 1 por lo menos.
Alan 1, Alan 2 o Alan 50 porque Alan García es simultáneamente de derecha e izquierda. Él es un retórico perfecto. Esta discusión por la etiqueta que ha destapado equívocamente el frente izquierdista puede terminar convirtiéndose en un búmeran en contra de ellos.

Valgan verdades, no hay una sola izquierda. Está el frente de Marco Arana y el de Sergio Tejada que reivindica la Gran Transformación.

Sé que mucha gente no va a estar de acuerdo conmigo, pero el fujimorismo tiene una compleja estructura social. Es una alianza entre sectores A y D. Hay una extraña combinación de gente conservadora, pro derecha, pro mercado e izquierda populista, o sea, el fujimorismo histórico izquierdista. Yo no me atrevería a decir que la división geográfica de la política peruana es clara. El centro es un concepto casi metafísico, se mueve. El punto está en determinar hacia dónde se corren las banderas.

SIN CHANCE. La izquierda tiene pocas posibilidades de éxito en las próximas elecciones. (Andina)
En un estudio que hicimos el año pasado de ideologías cerca del 60% de los peruanos se podía clasificar de centro –no era autodeterminación sino a partir de respuestas sobre dónde estarían ubicados- y 30% eran de una izquierda radical (pienso en Ollanta Humala 2006, Antauro Humala, Gregorio Santos 2015). ¿Le ves posibilidades electorales a una izquierda de ese tipo en el Perú?

Yo le veo poca posibilidad electoral, lo que no significa que no tengan influencia política. Uno puede perder una elección y fijar la agenda política de un país. Le pasó a Vargas Llosa en los noventa. Sería perfectamente posible que una izquierda muy radical anti-sistémica fijara la agenda política aun teniendo una derrota electoral. Para eso se requiere talento político y tener un buen candidato y no creo que lo tengan. Los asesores políticos discuten cuál es la naturaleza política del sistema peruano. 

Mark Malloch Brown, asesor de Vargas Llosa en el noventa, me explicó que en el Perú la política democrática siempre refleja la estructura de los medios de comunicación que es centrífuga. Es decir, va de la capital a provincias. La tesis de Malloch era que nunca en el Perú iba a ganar un movimiento que viniera de provincias a Lima. Solo es posible hacer política en el Perú del centro a la periferia.

Si eso fuera así, ¿cómo explicas a Ollanta Humala, un fenómeno que entre el 2010 trabajó la periferia, perdía en Lima y entró a ganar a Lima?

Es que Humala es un fenómeno mediático de los medios de Lima. Por eso hizo el gesto del levantamiento insurreccional en Tacna para que replicara a los medios de comunicación. No es un hombre que viene de provincias, sale de Lima. El belaundismo fue igual y después convierte la Selva en su bastión. Traigo este ejemplo porque el fujimorismo fue así. Recuerdo cuando estábamos en el último tramo de elección del año noventa y la candidatura de Fujimori pasó de ser algo insignificante a tener más de cinco puntos en una encuesta. Esto llamó la atención de Malloch y ahí explicó esta teoría. Dijo que debíamos volver a Lima –estábamos en Cusco- porque si no íbamos a perder la elección. No volvimos a Lima porque le hicimos caso a Fernando Belaúnde que dijo que nunca un político peruano había dejado de estar en las provincias del Cusco y de Puno, y perdimos la elección. 

Si hubiéramos regresado a Lima en ese momento, tal vez hubiera sido posible aminorar el avance del fujimorismo en ese momento. ¿Por qué lo digo? Porque el Padre Arana tiene una capacidad anti-sistémica de movilizar políticamente, con financiamiento venezolano, cosas en Cajamarca o en Arequipa. Pero, sus posibilidades de convertir eso en un movimiento electoral nacional son limitadas.

Pero Goyo y Antauro sí son fenómenos mediáticos en Lima.

No creo que Goyo lo sea, Antauro sí. Lo que pasa es que Antauro está preso y sería una grave irresponsabilidad que le disminuyeran la pena, como se especula.

Muchas personas hablan de la necesidad de que la izquierda se modernice. ¿Qué piensas al respecto?

Hay dos ideas fuerzas en la izquierda y la derecha. En la izquierda es el estado y en la derecha, la propiedad privada. El problema con la izquierda –por lo menos la agrupada en ese frente- es que no ha evaluado debidamente las limitaciones y características que debe tener un estado moderno. Hay una idolatría por el estado. Todos sabemos que eso es un error y la incubadora de todos los vicios que conocemos: corrupción, abusos, prepotencia, ineficiencia e injusticia.

Además, el Perú ha sido un laboratorio de esa idea en los años 60, 70 y 80.

Por otro lado, la derecha puede tener en la propiedad privada el gran motor para abandonar el espíritu elitista y convertirse en una derecha liberal moderna con un raigambre popular democrático que es la difusión universal de la propiedad. En el Perú, hay temas que no se le pueden dejar a la izquierda. La derecha tiene que levantar claramente la bandera de que la propiedad de los recursos naturales tiene que ser de los peruanos y que la propiedad del subsuelo debe corresponder a los propietarios del suelo. Si hay una comunidad indígena o una familia encima de la mina, ellos deben ser los dueños de esos recursos. Si la derecha no levanta la bandera de la difusión universal de la propiedad, se queda sin agenda y se convierte simplemente en la protectora de empresarios, grupos de interés y pierde toda la posibilidad de conectarse con la población.

Si la izquierda es complicada, la derecha lo es aún más porque ni siquiera se etiquetan como derecha.
Y el tema de la derecha en el Perú es que no tiene principios, solo intereses.

Quería terminar de preguntarte por un aspecto fundamental de la izquierda y es que cuando uno escucha el discurso de cualquiera de estas coaliciones prima el anti-modelo, una lucha contra el neoliberalismo. ¿Qué partes crees tú que son imprescindibles y qué otras negociables?

Yo no creo que haya un modelo. Fujimori llevó a cabo intuitivamente –y en algunos casos ingenuamente- un programa en el que no creía. El modelo es esta versión fujimorista de lo que fue el plan de gobierno del FREDEMO que hoy es cualquier cosa porque lo hicieron puré hace tiempo. Si tú lo que tenías era un modelo que se basaba en la privatización de las empresas públicas, el equilibrio de las cuentas fiscales, libertad de precios de mercados, esencialmente eso está vigente.

O sea sí hay una parte del modelo que está consolidada.

Esa parte está consolidada y es esencial. Pero, hay otras cosas que forman parte intrínseca del “modelo” que no han sido nunca asumidas ni por sus propulsores ni por sus enemigos: las reformas institucionales, del Poder Judicial, del Estado. No se hicieron nunca las reformas institucionales que eran absolutamente esenciales. Esa parte de la agenda se privatizó con monopolios, una cosa monstruosa. Y los monopolios se han mantenido. Por ejemplo, lo de las empresas de telecomunicaciones, habría que discutir si el sistema regulatorio es efectivamente el mejor. La tarifa telefónica en el Perú es carísima. Así podríamos encontrar en distintas áreas y actividades nudos mercantilistas que están pendientes de solución. Yo diría que esos puntos son críticos. Inclusive, un defensor de la economía del mercado sabe que en el Perú en algunos temas difícilmente exista una economía de mercado.

Si tuvieras que disponer de un modelo de izquierda que sea viable para el futuro político del Perú, ¿cuál sería?

Yo estaría encantado si me gobernara una izquierda como el partido laboralista neozelandés de Roger 
Douglas y Ruth Richardson. Porque es más liberal que cualquier partido liberal del mundo. Es una izquierda democrática, parlamentaria, eficiente. Esa izquierda me parece impecable. Otro ejemplo es la izquierda chilena de Ricardo Lagos. Ya no puedo decir lo mismo del segundo gobierno de la señora Bachelet.

MINERÍA. Las comunidades deben ser dueñas de los recursos naturales para acabar con las protestas en las zonas de explotación. (Perú21)

Cuando alguien ataca a la izquierda sabe quién va a responder. Pero cuando la izquierda ataca a la derecha, nadie responde. ¿Qué es la derecha en el Perú?
Es una cosa sumamente amorfa. El gran partido de la derecha peruana, el PPC, difícilmente es un partido de derecha. En primer lugar tienen un complejo bien grande y dicen que no lo son. En segundo, es el ala derecha de la democracia cristiana, y no han querido aceptar nunca su origen. Además, son una coalición de abogados que defienden a sus clientes. Eso es el PPC hasta hoy.

¿Pero y PPK, Alan, Keiko no son de derecha?
PPK es un caso sumamente curioso. Es mi amigo, he sido su abogado, he votado por él, pero tiene un gran problema: en el fondo no cree en el mercado. PPK es ultra criollo, muy experimentado políticamente –está en política desde el primer gobierno de Belaúnde-. PPK cree en la intervención estatal cuando él es el responsable. Es un grado superior del intervencionismo. Los defectos del mercado los puede corregir él.

Es un gran banquero de inversión, no necesariamente un gran economista.
No me cabe duda, yo le tengo un gran respeto intelectual. Poca gente sabe que estudió con Isaiah Berlin y que tiene una formación filosófica y académica como probablemente no ha tenido ningún otro político peruano. Lourdes no cree en el mercado, nunca creyó. Y Alan no cree en nada, sino en él mismo. Puede ser de derecha, izquierda, ecologista. El peor error de Chávez fue pelearse con Alan. Si Chávez en lugar de pelearse, lo seducía hubiera sido el mejor representante de la izquierda en el Perú. Pero había una disputa por egos, entonces el problema fue personal, no ideológico. Yo dudo que García tenga muchas objeciones de fondo a la política chavista. Si tú lees sus trabajos te queda claro que García nunca ha creído en la política económica que ha llevado a cabo. Ahora, hay que tener madurez política para gobernar sin creer en lo que haces. Si Alan selecciona un candidato vicepresidencial como Diego García Sayán –lo que se dice por los corrillos de Lima- el Alan García de esta candidatura va a ser uno un pelo corrido a la izquierda y se va a quedar con todos los votos de la izquierda. Si la segunda vuelta es entre Alan y Keiko, la va a tener muy fácil.

¿Y Keiko Fujimori?

Keiko me parece una magnífica persona. No la conozco en lo personal, pero me traduce una imagen fiable, fresca e inteligente. El fujimorismo tiene ahí un electorado leal, pero va a tener el problema de convencer en segunda vuelta a los no fujimoristas de sus convicciones democráticas y sobretodo, de su independencia en el caso de ser presidente frente a la influencia de su padre. No sé si tenga éxito. Para ella va a ser muy importante, como para García, la selección del vicepresidente. En el caso de PPK, es menos importante. Para él importa su edad. Debe poner a un joven no importa el signo de dónde venga. Una mujer joven como Beatriz Merino.

Si a la izquierda se le puede criticar de retrógrada, a la derecha se le critica de mercantilista.
Yo la calificaría de insensible. El problema de la derecha peruana es que no quiere entender que el Perú es más grande que las playas de Asia y que hay que ver un poco más allá de sus narices. El Perú ha cambiado mucho. Si viajas por provincias, verás que hay una clase media ascendente. Hay ahí una burguesía provinciana que en los últimos veinte años ha mejorado su ingreso real. Hay jóvenes universitarios en todo el Perú mucho mejor informados porque Internet te da un acceso a la bibliografía, literatura, ya que es gratis.

¿Por qué crees que le es tan difícil a la derecha abrirse un paso en el escenario político? Porque no hay un candidato o representante de la derecha liberal.

Yo creo que es un problema de liderazgo. La política es antropomórfica. Si no hay una cara ahí que le ponga un rostro, una sonrisa, voz a eso, es más difícil. Tú no organizas una aventura política entorno a una idea metafísica, eso es demasiado abstracto. Sí me atrevería a decirte que en cualquier minuto va a aparecer un líder. Hay jóvenes universitarios muy listos y brillantes. Vamos a ver qué sucede. Le pasa a la izquierda. Si la izquierda regresa alguna vez a la presidencia va a ser nucleándose en torno a Ollanta Humala. No creo que haya otro político de izquierda que pueda soñar con gobernar el Perú que no sea uno de los Humala. Y ya los Humala no creen en la izquierda, por lo menos en la vocinglera del pasado. La derecha peruana, la democrática y liberal –no el fujimorismo- tiene la tarea pendiente de construir una candidatura que sea verosímil. Pedro Pablo ha hecho el canto del cisne. Es el candidato más viejo y más simpático para los jóvenes. Estoy seguro que si PPK tuviera diez años menos, ganaba la elección. Lo que pasa es que su edad va a ser un gran problema.

Juan Carlos Tafur en un artículo reciente sostiene que esta campaña va a ser sangrienta porque a diferencia de las elecciones del 2006 o 2011, el incumbente va a ser un actor político. O sea, Toledo no se presentó o no presentaron candidato importante en el 2006. García tampoco lo hizo en el 2011. 

Este gobierno sí va a actuar y eso va a generar una crispación. Yo añadiría a eso que la naturaleza de este gobierno es conflictiva.

Ha pasado antes. Alan García no postuló en el noventa, pero él hizo presidente a Fujimori. Yo no creo que un gobierno de salida determine quién gana en una elección en el Perú, pero sí puede impedir que lo hagas. Como lo hizo Alan García.

Eso es lo que ofreció en el 2011 y no ocurrió. Su “yo puedo impedirlo” significó que muchas personas le preguntaran si salía Ollanta o no, y él se ufanó de decir varias veces que se preocuparía de que no ocurriera.

El esfuerzo de Vargas Llosa por conseguir la moderación de la izquierda impidió que eso sucediera. 

No me extrañaría que lo intentaran. Ellos tienen al General Urresti que a mí me parece un buen candidato –aunque no votaría por él-. Es un hombre que puede obtener un 15% y meter un grupo parlamentario que si además, tiene una lista encabezada por la primera dama –quien no tiene ningún obstáculo legal para ser candidata al parlamento- terminaría teniendo una representación parlamentaria respetable. Urresti puede resultar mucho más interesante electoralmente que la coalición de la izquierda. Yo creo que la mejor descripción que hace Juan Carlos (Tafur) es de cómo se vota en el Perú. Él dice que “en el Perú se vota por joder”, que es efectivamente cierto. Yo le recordaría a Juan Carlos que, como él ha dicho, la gente vota por joder y eso siempre modera la política peruana. En el fondo, como el voto es encima obligatorio todo el mundo va molesto a votar. 

Entones, el día de la votación, el ciudadano se toma una revancha con los políticos y dice: “A ver, ¿quién es el peor? ¿Quién es el más loco? Voto por él para joderlos a todos.”

ELECCIONES. “Votar es un acto de venganza”, afirma Ghersi. (Andina)
¿Qué posibilidades le ves a un outsider? Está Julio Guzmán o Mauricio Diez Canseco.

En el caso de Mauricio Diez Canseco, me parece muy duro para ser el outsider. En el de Julio Guzmán, es demasiado academicista. Un outsider podría ser un personaje de la televisión o un deportista. Podría aparecer de ahí. No asoma ninguno, pero, si tú quisieras un candidato, de afuera no va a venir, tiene que ser conocido pero antes de ser candidato. No creo que sea posible repetir la experiencia de Fujimori.

O sea, que el sector C, D y E los conozca previamente por cualquier otra faceta.

Yo creo que el anti sistema ha logrado transmitir un descrédito a la clase política equivalente al de los años noventa (si no más). Esta idea de que el Parlamento es inútil lleno del robacable, el robaluz, lleva a que aparezca un candidato que diga: “yo soy todo lo contrario, voten por mí”. Yo no soy amigo de Alan García, pero sus amigos dicen que dice que cualquier tipo que se lo proponga en el Perú puede ser presidente. Esa es la mejor definición de outsider: un tipo que tenga la voluntad de poder. Puede ocurrir. Mujer u hombre. Yo diría que el perfil de cuarentón ya conocido que venga de un mundo con una gran exposición a la opinión pública periodística, farandulera, del espectáculo o del deporte.

¿Cuáles son los temas primordiales que deberían debatirse en la próxima campaña política?
Soy un liberal de manera que no puedo estar ajeno a mi punto de vista. El gran tema es la propiedad privada del subsuelo. Que los campesinos sean los dueños de la riqueza mineral, petrolera y gasífera del Perú y se acabará para siempre la retórica anti minera. Que el Estado cobre sus impuestos, pero que las empresas hagan contratos con ellos para explotar la riqueza mineral. Si se resolviera este conflicto y la empresa fuera aliada de la población en lugar de enemiga, la prosperidad del Perú estaría asegurada y los lugares más pobres de este país se convertirían en los más ricos.

¿Y tú crees que eso arreglaría la informalidad?

La informalidad minera es la otra cara de este mismo problema. La gente explota de facto ilegalmente porque no puede tener la propiedad de las mismas. No creo que las cosas se arreglen automáticamente, pero este es el gran conflicto que le impide al Perú desarrollar los grandes proyectos de inversión indispensables en la próxima década. El segundo punto es la justicia peruana que no funciona. El ministerio público ha fracasado y el monopolio de la acción penal lo único que ha hecho es incrementar el delito. No funciona. Hay que eliminar el Ministerio Público. En otro tema es el Poder Judicial. Yo respeto la probidad e integridad de los magistrados correctos, pero tampoco funciona. Yo soy un creyente de la participación popular de la administración de justicia porque además, es una escuela de civismo. Vamos a darle jurados al sistema, ¿por qué no? Tienes dos jueces profesionales y dos jueces ciudadanos y la sentencia sale por unanimidad. ¿Qué has logrado? Primero, haces más complicada la corrupción. Segundo, educas a la población. La administración de justicia ya no te es ajena porque eres parte. Tercero, la competencia a través de un procedimiento descentralizado de la administración de justicia es necesariamente mejor que cualquiera centralizado. 

Hay muchos otros temas como la regionalización que ha fracasado, la estructura tributaria absolutamente irreal, absurda e ineficiente. Soy un partidario de bajar los impuestos para recaudar más y dinamizar la economía, la competencia en los temas laborales, la regulación profundamente deficiente, se necesita más controles ex post que ex ante.

Aldo Mariátegui tiene esta teoría del “electarado”. Dice que no es suya, pero por lo menos es el que la hace más visible y popular. Sostiene que los peruanos votamos mal, elegimos equivocadamente. ¿Estás de acuerdo?

No. Todo depende de cómo entiendes que vota la gente. Yo creo que la votación es racional, pero en el Perú, votar es un acto de venganza. Esa es una decisión profundamente racional, pero distinta a la lógica de la razón. Lo que la gente dice es “que todos se jodan”. José Luis Sardón ha explicado muy bien los incentivos electorales. No es que sean intrínsecamente incapaces de tomar una decisión, sino que actúan por incentivos, pero si pones los incentivos como están puestos en el sistema electoral peruano, el resultado es el peor. Tenemos un sistema electoral que está hecho para elegir al peor. Lo irracional es el sistema, no las personas. Yo soy un optimista, yo siempre creo en la capacidad infinita del ser humano en conquistar su propio futuro.
Ghersi sostiene que el ex ministro obtendría 15% de votos

Podría llegar al Congreso. (USI)

“Daniel Urresti me parece un buen candidato, aunque no votaría por él. Es un hombre que puede obtener un 15% y meter un grupo parlamentario, que, si, además, tiene una lista encabezada por la primera dama –quien no tiene ningún obstáculo legal para ser candidata al Parlamento–, terminaría teniendo una representación parlamentaria respetable.

Urresti puede resultar mucho más interesante electoralmente que la coalición de la izquierda. Yo creo que la mejor descripción que hace el periodista Juan Carlos (Tafur) es de cómo se vota en el Perú. Él dice que “en el Perú se vota por joder”, que es efectivamente cierto. Yo le recordaría a Juan Carlos que, como él ha dicho, la gente vota por joder y eso siempre modera la política peruana. En el fondo, como el voto es obligatorio, todo el mundo va molesto a votar el día de las elecciones. Entonces, el día de la votación, el ciudadano se toma una revancha con los políticos y dice: “A ver, ¿quién es el peor? ¿Quién es el más loco? Voto por él para joderlos a todos”.

AUTOFICHA
■ “Me titulé en Derecho en 1986, en la Pontificia Universidad Católica del Perú, donde además obtuve una maestría en Derecho Civil.
■ “Profesor de la Universidad de Lima, profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín (Guatemala), profesor honorario de la Universidad Laica Vicente Rocafuerte (Guayaquil) y profesor visitante de la Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas (Buenos Aires)”.
■ “Miembro de Sociedad Mont Pelerin, de la que he sido vicepresidente”.
Ha sido diputado por Lima y miembro de la Comisión Bicameral de Presupuesto. Es coautor de El otro sendero con Hernando de Soto y Mario Ghibellini, y autor de numerosas publicaciones. Es académico adjunto del Cato Institute (Washington D. C.).
Es dueño del Estudio Ghersi Abogados, uno de los más prestigiosos del país, teniendo entre sus clientes a personalidades como Alfredo Bryce Echenique, Francisco Tudela y la Universidad de Yale.

EL PERÚ CAMBIÓ
¿Si se puede criticar a la izquierda de retrógrada, a la derecha se le critica de mercantilista?

“Yo la calificaría de insensible. El problema de la derecha peruana es que no quiere entender que el Perú es más grande que las playas de Asia y que hay que ver un poco más allá de sus narices. El Perú ha cambiado mucho. Si viajas por provincias, verás que hay una clase media ascendente. Hay ahí una burguesía provinciana que, en los últimos 20 años, ha mejorado su ingreso real”.

Por Juan José Garrido (director@peru21.com)

Publicado en UrbanoPeru.com
http://urbanoperu.com/enriqueghersi-derecha-peru-no-tiene-principios-solo-intereses.html

urbanoperu.com  19.05.15: 20:59


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